22-02-2020 07:23 AM Tiempo de Jerusalén

Se incrementan las protestas pro-democracia en Bahrein

Se incrementan las protestas pro-democracia en Bahrein

Un prominente activista bahreiní ha revelado planes de los residentes shiíes en diferentes partes de Bahrein y en la provincia del Este de Arabia Saudí para incrementar las protestas...

Un prominente activista bahreiní ha revelado planes de los residentes shiíes en diferentes partes de Bahrein y en la provincia del Este de Arabia Saudí para incrementar las protestas contra los regímenes de la familia Al Jalifa y los Al Saúd y para pedir la liberación de los presos políticos.

“Los partidos de la oposición bahreiní están preparándose estos días para realizar protestas en diferentes ciudades y pueblos de Bahrein. Esto tendrá al mismo tiempo que otras protestas similares en la provincia del Este de Arabia”, dijo Abdul Zahra al Salman a Fars News el miércoles.

Él llamó también a las organizaciones pro-derechos humanos internacionales a incrementar su apoyo a la población bahreiní y saudí, que sufren la represión de los respectivos regímenes.

El miércoles por la noche, cientos de personas llevaron a cabo una manifestación en la ciudad de Aali, a unos 3 kms al sureste de la capital, Manamá, gritando consignas anti-régimen y pidiendo la caída del rey Hamad bin Isa al Jalifa.

En la localidad de Diraz, a 12 kms al sureste de Manamá, los manifestantes afirmaron que continuarán sus protestas hasta que sus demandas pro-democracia sean escuchadas.

En Abu Saiba, al oeste de la capital, los manifestantes llevaban pancartas de Sheij Ali Salman, el líder encarcelado del la Sociedad Nacional Islámica Al Wefaq, el principal partido de la oposición. Ellos denunciaron la presencia militar de Arabia Saudí en Bahrein y cantaron eslóganes contra el régimen saudí y el de Bahrein.

En Muqaba, cientos de manifestantes condenaron la represión contra los opositores y exigieron la liberación inmediata de todos los presos políticos.

Un grupo pro-derechos humanos de Bahrein denunció el lunes que el régimen de los Al Jalifa ha recurrido a medidas represivas extremas, incluyendo la tortura contra los disidentes políticos, y maltratos a la población en general.

El Foro de Bahrein por los Derechos Humanos reveló en su informe publicado en el fin de semana documentos acerca de las graves violaciones cometidas contra la población entre los días 3 y 11 de Marzo.

En esas fechas, las fuerzas del régimen de Bahrein llevaron a cabo 13 arrestos arbitrarios y nueve casos de tortura fueron documentados.

Además, las autoridades de Bahrein han condenado a cinco activistas a penas que en su totalidad suman 105 años por participar en protestas contra el régimen.

Al mismo tiempo, Amnistía Internacional ha criticado al régimen de Manamá de mantener detenido al activista Fadhel Abbas. La organización ha pedido la inmediata e incondicional liberación de Abbas y que su sentencia sea revocada, ya que él ha sido condenado por ejercer su derecho a la libertad de expresión.

AI también exige a Bahrein que cumpla con sus obligaciones en base a los tratados internacionales y derogue las normas que criminalizan el ejercicio pacífico de la libertad de reunión, la de manifestación y la de expresión.

La familia real intenta cambiar también el mapa confesional (la mayoría de la población es shií) concediendo la nacionalidad a extranjeros y privando a los opositores que son shiíes de la suya.

Desde el 14 de Febrero de 2011, miles de manifestantes anti-regimen han celebrado numerosas protestas casi cada día en Bahrein con el fin de pedir una democratización. Algunos manifestantes aceptan una monarquía constitucional mientras que otros piden el derrocamiento de la monarquía de los Al Jalifa, que ha gobernado Bahrein desde hace más de 200 años.

En Marzo de aquel año, tropas saudíes fueron desplegadas en el país para ayudar al gobierno de Bahrein en su represión contra los manifestantes pacíficos. Casi un centenar de personas murieron y cientos más resultaron heridas por la represión del régimen y sus aliados saudíes, que llevó incluso a la destrucción de la Plaza de la Perla de Manamá, convertida en el símbolo de las protestas.