20-05-2019 11:37 AM Tiempo de Jerusalén

Se degradan las relaciones entre Argelia y Arabia Saudí

Se degradan las relaciones entre Argelia y Arabia Saudí

Arabia Saudí y Marruecos firmaron un acuerdo para invertir 200 millones de euros en el Sáhara Occidental, pese a la demanda de Argel a Riad para que no llevara a cabo inversiones en este territorio.

Durante un reciente encuentro en Bahrein, Arabia Saudí y Marruecos firmaron un acuerdo para invertir 200 millones de euros en el Sáhara Occidental, pese a la demanda de Argel a Riad para que no llevara a cabo inversiones en este territorio en disputa, donde existe un conflicto entre Marruecos, que ejerce sobre él su soberanía, y los independentistas saharauis agrupados en el Frente Polisario.

Para el periódico marroquí La Tribune Nouvelle, estas inversiones constituyen una primera financiación del proyecto agrícola de irrigación del valle de Saiss, en la región de Fes-Meknes. En Bahrein, el ministro marroquí de Economía y Finanzas, Mohamed Boussaid, declaró ante su homólogo saudí, Ibrahim Bien Abdelaziz Assaf, que la firma de estos convenios se enmarcan “en las relaciones estratégicas y particulares que existen entre los dos países y que no cesan de reforzarse a todos los niveles, en particular en los campos económico y financiero”.

El problema es que parte de estas inversiones tendrán lugar más allá de la línea de demarcación entre Marruecos y el Sáhara Occidental, una antigua colonia española ha estado en disputa desde 1976. Argelia apoya al Frente Polisario, que busca la independencia del territorio, y se muestra a favor de que los saharauis ejerzan su derecho a la autodeterminación, mientras que Marruecos lo considera como parte de su territorio y rechaza un posible referéndum.

Al apoyar financieramente los proyectos de construcción de infraestructuras en el Sáhara Occidental, Arabia Saudí apoya claramente la posición marroquí y se pone en contra de Argelia.

Esto tiene lugar en un marco de enfrentamiento entre Marruecos y la ONU tras la reciente visita del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al Sáhara Occidental, donde reafirmó la necesidad de llevar a cabo un referéndum de autodeterminación. Estas declaraciones de Ban provocaron la cólera de Marruecos y, en represalia, Rabat decidió retirar sus contingentes que participan en operaciones de mantenimiento de paz de la ONU y puso fin a su financiación de la Misión de la ONU para el Sáhara Occidental, la MINURSO.

De hecho, las relaciones cordiales que mantienen Marruecos y Arabia Saudí contrastan con la constante degradación de los vínculos entre Argel y Riad. Argelia rechaza el belicismo de Arabia Saudí en los conflictos regionales, como el sirio y el yemení, y reprocha al reino wahabí su apoyo a los grupos terroristas. Cabe recordar que Argel mantuvo una guerra contra los grupos terroristas takfiris en los años noventa. Además, Argelia acusa al régimen saudí de “participar activamente en la propagación de revoluciones de color en los países árabes”, según el sitio algerie-focus.com.

Esto contrasta con la posición de Argelia, caracterizada por el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países, que es uno de los frutos históricos de la Revolución Argelina. La Constitución de Argelia prohíbe el despliegue de sus fuerzas armadas fuera de las fronteras de su territorio.

Argelia ha rehusado, en este sentido, apoyar a la coalición saudí en Yemen y ha rechazado también la designación de Hezbolá como “organización terrorista” dentro de la Liga Árabe.

Las relaciones entre los dos países han llegado a un punto en el que el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, se negó en febrero a recibir al ministro saudí de Exteriores durante la visita de este último a Argel.