03-04-2020 05:06 AM Tiempo de Jerusalén

Netanyahu afectado por el escándalo de la mafia franco-israelí del CO2

Netanyahu afectado por el escándalo de la mafia franco-israelí del CO2

Doce personas deberán comparecer delante del tribunal correccional de París por estafa a gran escala en el mercado del CO2.

Doce personas deberán comparecer delante del tribunal correccional de París por estafa a gran escala en el mercado del CO2. Algunos periódicos franceses lo han calificado como el “caso del siglo”. Un caso que implica a Israel, a su primer ministro y a un grupo de estafadores franco-israelíes. Esta estafa ha costado al Estado francés cerca de 1.700 millones de euros, según Europol.

Los hechos comenzaron en octubre de 2008 y duraron hasta junio de 2009. En aquella época, la Comisión Europea acababa de poner en marcha un sistema de intercambio de cuotas de emisiones de gases con efecto invernadero con el fin de luchar contra el calentamiento global. Según el sitio France24, el principio es simple. Los estados imponen a las empresas contaminantes un límite en sus emisiones de CO2. A finales de año, estas empresas tienen la posibilidad de intercambiar cuotas dentro del mercado europeo de cuotas de emisión. Una empresa que ha contaminado más allá de su cuota puede adquirir las cuotas de otras y una que contamina menos puede vender su cuota no utilizada a otros.

Sin embargo, los individuos de esta mafia franco-israelí obtuvieron 1.700 millones de euros en sólo siete meses poniendo en práctica un sistema de estafa que descansaba en sociedades ficticias y en cuentas registradas en Letonia, Chipre y Hong Kong. Hombres de paja compraban desde el extranjero cuotas de CO2 vendidas por empresas francesas sin pagar impuestos y las revendían luego a otras empresas francesas con el coste de los impuestos incluidos y sin entregar el IVA del 19,6% a la Administración fiscal de Francia.

Ellos invertían los beneficios de estas operaciones en otras nuevas multiplicando el fraude, y los beneficios, hasta el infinito gracias al tráfico con un producto inmaterial, como el CO2. Los fondos eran blanqueados por comerciantes chinos o por medio de fichas de juego en casinos chinos.

Esta estafa fue puesta en marcha por un grupo de judíos de nacionalidad francesa. Uno de ellos es Mardoche Mouly, judío de origen tunecino. Mouly y su cómplice Samy Souied crecieron en los barrios populares de Belleville en el seno de la comunidad judía de Túnez. Ellos comenzaron su vida de estafadores vendiendo falsos anuncios en publicaciones y anuarios, a menudo ficticios, a pequeños comerciantes y artesanos.

Otro miembro de la banda es Arnaud Mimran, otro judío franco-israelí ya conocido por otras estafas en el tema del IVA. Él es sospechoso de haber ordenado el asesinato de Samy Souied, que le debía una suma de entre 20 y 50 millones de euros. También habría ordenado asesinar, según los medios, a su antiguo suegro, Claude Dray, en octubre de 2011.

Entre las doce personas acusadas en el proceso, seis han huido a Israel. Se calcula que la gran mayoría del dinero de la estafa a los contribuyentes franceses ha ido también a parar a la entidad sionista y el Estado francés no ha manifestado hasta el día de hoy una voluntad de recuperarlo.

En un artículo publicado por el diario Haaretz, el periodista israelí Dov Alfon señala que el tribunal de París ha pedido penas de 10 años de prisión para Mimran y la confiscación de todos sus bienes. Él, sin embargo, ha enviado 30 millones de euros recientemente a Israel, que no pueden ser recuperados. No se sabe si el propio Mimran viajará también a Israel después de que se anunciara la fecha del juicio para el 7 de Julio.

El fiscal debería también abordar el papel jugado en la estafa por la compañía Track Perfomance Ltd, cuyo asociados son el propio Mimran y Meyer Habib, diputado judío de la Asamblea Nacional y uno de los principales asociados de Benyamin Netanyahu en Francia.

Esta sociedad fue registrada en la Embajada de Israel en Francia y sus estatutos fundacionales fueron firmados en los locales de la Embajada. Una de las supuestas accionistas es Anna Dray, esposa de Mimran e hija del multimillonario Claude Dray, asesinado, según los medios, por Mimran. Anna Dray es residente legal en Chile, según los estatus constitutivos de la sociedad, aunque ella no haya puesto nunca los pies en ese país.

Según los medios israelíes, Mimran declaró al juez de París que él ha entregado grandes sumas de dinero a Netanyahu durante años, incluyendo “alrededor de un millón de euros para una campaña electoral en la década de 2.000”. Cabe señalar que la ley israelí prohíbe a cada candidato y partido recibir más de 10.000 euros en una donación individual.

El primer ministro israelí comenzó negando estas afirmaciones, para acabar reconociendo que él se había beneficiado de los fondos entregados por Mimran.