22-02-2020 07:34 AM Tiempo de Jerusalén

EEUU y el golpe de Turquía

EEUU y el golpe de Turquía

El escritor norteamericano Bill Van Auken esbozó en un artículo en el sitio wsws.org sus razones para sostener que EEUU fue cómplice del golpe.

En una reciente declaración, el presidente de EEUU, Barack Obama, negó cualquier implicación de su país en el golpe de estado de Turquía.

Esta declaración no convenció a muchos, sin embargo. Uno de los que no creyeron a Obama es el escritor norteamericano Bill Van Auken, que esbozó en un artículo en el sitio wsws.org sus razones para sostener que EEUU fue cómplice del golpe.

En primer lugar, él señala que varios altos mandos militares turcos con estrechos vínculos con el Pentágono, incluyendo el comandante de la base aérea conjunta de Incirlik, que permaneció prácticamente cercada y sin luz en los cuatro días que siguieron al golpe, estuvieron implicados en el mismo. Varios aviones turcos en poder de los golpistas despegaron de la base de Incirlik para bombardear objetivos gubernamentales, como el Parlamento, ante los ojos de los militares estadounidenses.

El pasado miércoles se supo que Rusia había enviado un aviso sobre el golpe al gobierno turco. La advertencia sirvió a Erdogan para huir media hora antes de que un equipo especial llegara al lugar de veraneo donde se hallaba. ¿Es acaso plausible que la CIA y otras agencias de inteligencia que cuentan con más medios de interceptación de comunicaciones y espionaje en esta zona que Rusia no descubrieran estos planes? Según Van Auken, la razón de que la Administración norteamericana no avisara a Erdogan es clara: ellos querían verle muerto.

La primera reacción de EEUU al golpe provino del secretario de Estado, John Kerry, que estaba en Moscú. Kerry se limitó a desear “la estabilidad y la paz y la continuidad en Turquía”, refiriéndose en este último punto no a la continuidad del gobierno sino de las relaciones estratégicas entre ambos países. No hubo menciones al golpe como tal ni a la defensa del ejecutivo turco ni al propio Erdogan.

Erdogan ha protagonizado choques con EEUU en los últimos años. En 2003, se negó a permitir la invasión de Iraq a través de suelo turco y en 2013, él sorprendió a la OTAN y a EEUU al anunciar planes para comprar a China un sistema antimisiles. Más recientemente, Erdogan presentó disculpas a Moscú por el derribo del avión Su-24 en noviembre del pasado año y se ha movido para aproximarse a Rusia.

Tras el golpe, Erdogan habló con Putin mucho antes que con Obama y en una conversación con el presidente de Irán, Hassan Rohani, él declaró: “Estamos determinados a resolver los asuntos regionales uniendo las manos con Irán y Rusia y, con nuestros esfuerzos conjuntos, devolveremos la paz y estabilidad a la región”.

Tal aproximación entre Turquía y dos rivales geoestratégicos de EEUU no es vista con agrado en los pasillos de Washington. EEUU no quiere realineamientos estratégicos en la región. El golpe turco tuvo lugar además una semana después de la cumbre de la OTAN en Varsovia, que decidió nuevos despliegues de tropas en las fronteras occidentales de Rusia.

Si el intento de golpe de estado del 15 de Julio es la última de tales maniobras por parte del Ejército turco es algo que habrá de ser visto. Con un tercio de sus generales bajo arresto y miles de militares apresados y humillados es probable que esto genere un gran resentimiento en buena parte de la oficialidad. Además, es improbable que Washington vaya a permitir que Turquía se salga de su órbita estratégica sin actuar.