19-04-2019 03:18 AM Tiempo de Jerusalén

La penetración israelí en Marruecos

La penetraci&oacuten israelí en Marruecos

El escritor marroquí de religión judía, Jacob Cohen, ha sido conocido durante años por su combate contra el sionismo y su adhesión a la causa palestina.

El escritor marroquí de religión judía, Jacob Cohen, ha sido conocido durante años por su combate contra el sionismo y su adhesión a la causa palestina. Él ha sido una de las voces que ha alertado acerca del papel que juega en el país el consejero del rey de Marruecos, André Azoulay, también de religión judía pero de tendencia sionista. Azoulay ha lanzado numerosas acusaciones contra Cohen para intentar desacreditarlo, pero en esta ocasión él ha recibido una respuesta demoledora, según señala el sitio algeriepatriotique.com.

Cohen ha acusado a Azoulay de ser un “sayan”, es decir, un judío sionista que “colabora con instituciones israelíes y con el Mossad en particular para promover los intereses de su patria del corazón”, es decir, Israel. Cohen ha denunciado el papel de mediador de Azoulay entre ciertos dirigentes árabes y los servicios de inteligencia israelíes. “En el caso de Azoulay, su contribución consiste en tejer paciente y profundamente vínculos entre responsables israelíes y hombres políticos árabes en general y marroquíes en particular para favorecer lo que eufemísticamente llamamos una “mejor comprensión”, pero que en realidad busca asentar una presencia israelí en los círculos dirigentes árabes, convertirla en algo normal y finalmente en algo ineludible. Así pues, Cohen considera que Azoulay es “la pieza maestra de una política que debilita al mundo árabe frente a la penetración sionista”.

Las afirmaciones de Cohen corroboran las recientes declaraciones del ex jefe de los servicios de inteligencia israelíes y responsable del Instituto de Investigación para la Seguridad Nacional de Israel, general Amos Yadlin, a propósito del emplazamiento de agentes de infiltración y manipulación en 11 países árabes gracias a “numerosos colaboradores locales”. Estos agentes participan en tareas de desestabilización a nivel local en los países árabes o de protección de las élites cuando éstas colaboran con el estado sionista.

No hay duda de que Azoulay forma parte del contingente de agentes del Mossad, sobre todo teniendo en cuenta que el general Yadlin confirma la extensión de la infiltración del servicio de inteligencia israelí en un país como Marruecos, en especial para “alcanzar desde allí a Argelia”, un país que, según él, “continúa siendo inaccesible”. Israel dispondría, por otra parte, de 300 agentes y colaboradores marroquíes, cuya primera misión es la de llevar a cabo operaciones contra Argelia.

Cohen afirma que Azoulay “juega desde hace 20 años el papel de eminencia gris, intermediario discreto y útil para tejer estos vínculos entre Israel y los países árabes que escapan al común de los mortales”. A aquellos que afirman que tal relación podría ser “útil” para la paz en la región, Cohen replica que “el régimen sionista ha cavado su agujero dentro de las sociedades árabes sin cambiar en nada su política de colonización”. Él recuerda que en los pasados 20 años de “negociaciones de paz” el número de colonos sionistas en Cisjordania y Jerusalén Este, dos territorios palestinos reconocidos por las Naciones Unidas y la comunidad internacional, ha pasado de 150.000 a 550.000, es decir, un 350% de incremento.

Según Jacob Cohen, “la estafa sionista era, y sigue siendo, el hacer creer en las negociaciones y en el deseo de paz de Israel, contando para ello con “sayanim” como Azoulay y sus cómplices árabes, que difunden la falsa idea de la existencia de un diálogo real y un progreso en las negociaciones”.

Por otro lado, las ONGs marroquíes ha estado protestando por el hecho de que Marruecos permite operar a sociedades de seguridad privadas israelíes, como la G4S, vinculada a los servicios de inteligencia israelíes y que ha sido acusada de estar implicada en crímenes de guerra y contra la humanidad en la Palestina ocupada.

Esta presencia israelí en Marruecos es vista con aprensión por varios otros países de la región, como Argelia, que se ha negado a normalizar sus relaciones con Israel. Según algeriepatriotique.com, la misión principal del G4S es “la creación de organizaciones terroristas a imagen del Mujao (Movimiento para la Unicidad y el Yihad en el África Occidental)”.

Por otro lado, Marruecos mantiene relaciones comerciales con Israel, que alcanzan una cifra de entre 6 y 10 millones de dólares, según el Instituto israelí de Exportación, que señala que estas cifras, aunque muy bajas, han aumentado significativamente en el 2012 en campos como el del turismo, el armamento, la alta tecnología y la industria agroalimentaria.

El primer ministro marroquí, Abdelilah Benkiran, ha sido acusado de promover la tendencia a normalizar las relaciones con Israel tras la participación de Ofer Bronchtein, antiguo consejero del ex primer ministro israelí Yitzhak Rabin, en el Séptimo Congreso del Partido de la Justicia y el Desarrollo, que Benkiran lidera. Es decir, la naturaleza islamista del PJD, que lidera el actual gobierno marroquí, no ha impedido el crecimiento de los vínculos económicos entre el estado sionista y el reino de Marruecos.