08-12-2016 12:08 AM Tiempo de Jerusalén

EEUU ayudó a Israel a desarrollar la bomba de hidrógeno

EEUU ayudó a Israel a desarrollar la bomba de hidrógeno

Tras la publicación de un informe sobre ayuda estadounidense a Israel para el desarrollo de una bomba de hidrógeno, cobra nuevos tintes la controversia en torno a la visita a Washington de Netanyahu.

Tras la publicación de un informe sobre ayuda estadounidense a Israel para el desarrollo de una bomba de hidrógeno, cobra nuevos tintes la controversia en torno a la visita a Washington del primer ministro Benjamin Netanyahu.

La semana pasada, el gobierno estadounidense desclasificó un reporte del Departamento de Defensa -387 páginas- en que se compara las máximas instalaciones nucleares israelíes con Los Alamos y Oak Ridge National Laboratories, fundamentales en el desarrollo del armamento norteamericano.

El informe de 1987 titulado "Evaluación de tecnología crítica en Israel y naciones de la OTAN (Critical Technology Assessment in Israel and NATO Nations) señala que los israelíes se encontraban "desarrollando el tipo de códigos que les permitan hacer bombas de hidrógeno. Es decir, los códigos que detallan los procesos de fisión y fusión a nivel microscópico y macroscópico".

Según Courthouse News Service, la publicación del informe se produjo tras ser solicitada, según la Ley de Libertad de la Información, por el director del Washington Institute for Research: Middle Eastern Policy, Grant Smith.

Smith ya había adelantado a fines de 2014 que el Pentágono supo sobre el programa de armas nucleares de Israel y luego lo encubrió durante un cuarto de siglo, violando la legislación estadounidense y a "un coste para los contribuyentes de 86 mil millones de dólares".

"Estoy impresionado por el grado de cooperación entre Israel y Estados Unidos en artefactos especializados para la guerra", manifestó Roger Mattson, exmiembro de la Comisión de Energía Atómica en este país.

La tardía revelación del texto -previamente editado- llega, sin embargo, en un contexto muy oportuno, cuando apenas faltan un par de semanas para que el mandatario israelí, Netanyahu, asista al Congreso de los Estados Unidos para tratar, supuestamente, el tema de las actuales negociaciones sobre el programa nuclear de Irán.

El próximo 3 de marzo, Netanyahu hablará en el Capitolio en una sesión conjunta de la que se ausentarán varios congresistas demócratas y hasta el propio vicepresidente Joe Biden -en calidad de presidente del Senado-, quien ha anunciado un viaje al exterior para esa fecha.

La invitación cursada a Netanyahu por el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, buscaría meter un palo en la rueda de las negociaciones del G5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de ONU más Alemania) con Irán, una vía por la que ha apostado el presidente Barack Obama.

El jefe de la Casa Blanca ha advertido que vetará cualquier iniciativa para sancionar a Irán hasta tanto no se produzca el desenlace de las conversaciones, cuyo límite máximo es el 30 de junio.

Asimismo Obama aseguró que no se reunirá en esta capital con Netanyahu porque para entonces el dignatario extranjero estará abocado ya a las elecciones en su país y un encuentro iría en contra de normas de larga data.

A la espera del visitante, Washington ha vivido una tormenta política de variable intensidad en la que cada quien se ha mantenido firme: "El hecho es que tenemos todo el derecho a hacer lo que hicimos", dijo Boehner este fin de semana.

El jerarca republicano ratificó así que -con ambas cámaras legislativas en contra- Obama no tendrá nada fácil en ningún campo durante sus dos últimos años de mandato.


PL