28-02-2024 02:26 PM Tiempo de Jerusalén

Estrategia estadounidense incrementa las tensiones con China

Estrategia estadounidense incrementa las tensiones con China

El acuerdo nuclear de Irán puede haber tenido beneficios económicos importantes para China, que ahora podrá incrementar sus importaciones petrolíferas de Irán.

El acuerdo nuclear de Irán puede haber tenido beneficios económicos importantes para China, que ahora podrá incrementar sus importaciones petrolíferas de Irán y sus inversiones de todo tipo en este país, del cual ya se ha convertido hace tiempo en el principal socio comercial.

Sin embargo, este acuerdo significa que Washington ya no contempla una guerra próxima en Oriente Medio y esto dará lugar al envío de más tropas estadounidenses hacia el Extremo Oriente. El Pentágono ya se plantea la construcción de la mayor base militar estadounidense del mundo en Brunei. Para Pekín, poner sus fuerzas armadas al nivel de esa amenaza se convierte desde ahora en una carrera contra reloj: China debe estar lista para hacer frente a la agresividad de EEUU antes de que este último esté en condiciones de atacarla.

Esta posibilidad no es sólo una hipótesis lejana. Como ejemplo, puede citarse el discurso del almirante estadounidense Harry Harris el pasado 31 de Marzo en el Instituto Australiano de Política Estratégica de Camberra, en el que amenazó a China con una “confrontación” por la construcción de instalaciones en islas y arrecifes en el Mar de la China Meridional.

Una “muralla de arena”

Harris acusó a China de “construir tierra artificial echando arena a los arrecifes del coral y pavimentándola luego con cemento” y dijo que “la amplitud y el ritmo de estas construcciones plantean serias dudas acerca de las intenciones de China”. Él rechazó también las afirmaciones chinas de soberanía “sobre una gran parte del Mar de la China Meridional” como “inconsistentes con el Derecho Internacional”.

Harris mostró el compromiso de EEUU con el llamado “giro hacia Asia”, que ha sido promovido por la Administración Obama. Esto supone que el 60% del poder naval y aéreo de EEUU se concentrará a partir de ahora en la región de Asia y el Pacífico. El almirante se refirió en este sentido a la presencia de marines, aviones y buques de guerra estadounidenses en Australia y la implicación de este país en las operaciones norteamericanas en la región. “Si una crisis se produce estaremos en mejores condiciones para responder rápidamente”, afirmó.

Poco después, el propio secretario de Defensa de EEUU, Ashton Carter, advirtió a China desde Tokio en contra de “inflamar las disputas territoriales” en el Mar de la China Meridional y el Mar de la China Oriental. En declaraciones a medios japoneses, él manifestó que “las reivindicaciones marítimas de China incrementan seriamente las tensiones y reducen las perspectivas de una solución diplomática” a los conflictos de la región. Él llamó a China a “limitar sus actividades y ejercer contención”.

En realidad, es EEUU el que está provocando tensiones en la región de Asia y el Pacífico a través de la creación de su despliegue militar en la región -que incluye un nuevo bombardero furtivo, submarinos avanzados clase Virginia, misiles de crucero antibuque y sistemas de guerra electrónica- y su apoyo a las reivindicaciones de países como Japón o Filipinas, que mantienen disputas territoriales con China.

Por otro lado, el Pentágono ha desarrollado un plan denominado Air-Sea Battle, que prevé ataques masivos contra la China continental desde bases navales y aéreas situadas en el oeste del Pacífico, como la de Guam y otras de Japón y Corea del Sur.

EEUU está alentando la remilitarización de Japón y las políticas del primer ministro Shinzo Abe, que busca expandir el Ejército del país y poner fin a las restricciones legales incluidas en la Constitución aprobada tras la Segunda Guerra Mundial. Abe busca ahora “reinterpretar” el texto constitucional para permitir al país embarcarse en operaciones militares dirigidas por EEUU.

Washington tiene también planes para desplegar un sistema de defensa antimisil en Japón y Corea del Sur que está dirigido contra los misiles nucleares chinos en la creencia que dicho sistema podría destruir dichos misiles cuando éstos fueran lanzados como represalia contra EEUU tras un primer ataque nuclear norteamericano. Planes similares han sido diseñados para Europa con el despliegue de un sistema antimisiles en Polonia y otras naciones de Europa del Este fronterizas con Rusia.

La derrota del BAII

EEUU, sin embargo, ha cosechado una importante derrota en relación con el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras promovido por China. Sus aliados europeos, como el Reino Unido y Alemania, se han unido al banco ignorando las objeciones estadounidenses, lo cual es una clara muestra del declive económico y político de EEUU. Esto tendrá también consecuencias en la región de Asia y el Pacífico donde otros aliados de EEUU, como Australia, Corea del Sur y Taiwan, han expresado su deseo de adherirse a la nueva institución financiera que viene a simbolizar el liderazgo económico mundial chino. En realidad, en comparación con el enorme desarrollo de la economía china, EEUU tiene poco que ofrecer.

Bipolarización

En realidad, las afirmaciones de responsables estadounidenses sobre la “amenaza china” no son más que un mito. Mientras que EEUU mantiene alianzas militares con decenas de países en el mundo, China no tiene bases en el extranjero ni aliados de ese tipo en función de su política de no alineamiento. Sin embargo, la presión de EEUU llevará a Pekín a buscar firmes aliados y en primer lugar Rusia, que ha desarrollado con China una sólida alianza en términos diplomáticos, militares y económicos.

Recientemente, el periódico chino The Global Times recordó que “en 2011, China y Rusia se opusieron firmemente a los países occidentales en relación a la crisis siria y en 2012 Rusia y China se enfrentaron diplomáticamente a EEUU y Japón al producirse tensiones por las islas Senkaku/Diaoyu. En 2014 la crisis en Ucrania reforzó la relación estratégica entre los países. Esto ha dado lugar a lo que la publicación china llama “un proceso de bipolarización en la región de Asia y el Pacífico”.

Global Times concluye señalando que “en un momento en el que el centro del mundo está cambiando de Europa al Extremo Oriente, el sistema unipolar dominado por EEUU está evolucionando hacia otro bipolar”.